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El párroco Héctor Díaz de la iglesia Santa Bárbara de Tunja. 

Domingo, Junio 23, 2013 - 17:43

El párroco Héctor Díaz de la iglesia Santa Bárbara mostró su preocupación e impotencia por un dinero que fue destinado hace más de ocho años para la restauración patrimonial de los sitios más importantes de la ciudad, entre ellos la parroquia de Santa Bárbara y la capilla de San Lázaro, el cual, según él, reposa en las cuentas de la Secretaría de Cultura y Turismo de Boyacá.

Con historia de décadas atrás, meditando las acciones realizadas por el general Gustavo Rojas Pinilla en su época de mandatario y con fuertes sentimientos de desilusión por los dineros que siguen siendo esperados, el padre Héctor resaltó que el dinero debería estar hace años invertido y que aún nada de nada.

El dinero

“En el Congreso de la República, siendo presidente en aquel entonces el doctor Andrés Pastrana, se aprobó una ley de honores al general Gustavo Rojas Pinilla. Por tal motivo, el Congreso adjudicó una partida de 17.000 millones de pesos con destino a algunas obras de Tunja. Dentro de ese dinero fueron adjudicados 2.000 millones de pesos con destino a la Casa del Fundador, a la parroquia de Santa Bárbara y a la capilla de San lázaro, pero el mismo no se ha visto en ninguna obra y es molesto ver el deterioro en el que está el sagrado lugar tanto para mí, como para la comunidad que son los directos afectados”, indicó el párroco.

“De la plata destinada para la parroquia, tiempo más tarde, el Ministerio de Cultura envió al departamento más de 500 millones para restaurar las obras en Santa Bárbara. El dinero fue girado en el año 2005 y hasta ahora descansan en el departamento de Boyacá ya que nunca ha llegado a su destino; no lo han entregado y por lo visto no lo entregaran”, siguió con el relato el padre.  

Templo en dejadez

Tras un incendio que tuvo lugar el 16 de enero del 1997, en el que la iglesia quedó en estado precario, tanto el exterior, como el interior, más específicamente en la sacristía y en el presbítero, donde se observan las paredes, los techos y los muros en un pésimo estado y con grietas; con huecos y con desniveles que fomentan la inseguridad, se apuró el proceso para la asignación de dineros para la restauración, pero no falta aclarar que fue un simple contentillo.     

“Hace aproximadamente seis años, se recibieron 60 millones de pesos para empezar con la restauración, dinero que se fue en tan solo unos estudios de palo por palo, teja por teja y una valla que se está oxidando en el templo y que dejó peor inestabilidad ya que los trabajadores ocasionaron más huecos, demoliciones y daño. En cuanto se recibieron los 500 millones, el plan se abortó totalmente”, manifestó el religioso.

Llamado

“El llamado que yo hago al departamento, como párroco y como ciudadano interesado en el patrimonio cultural, es que se restauren los templos de Santa Bárbara y San Lázaro que se encuentran muy abandonados y dejados; que son dos tesoros con una hermosa arquitectura que merecen ser arreglados por su valor histórico, por ser lugares sagrados para la comunidad y además de corazón no quiero ser cómplice de la pérdida del dinero, ni de la ruina de este monumento nacional”, finalizó diciendo el padre Héctor.

Yuri Rodríguez.